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Motivación
Empleados bien motivados,
buen funcionamiento asegurado
La motivación de las personas que se desempeñan en una empresa es fundamental para el crecimiento de toda la organización. Lo invitamos a conocer sobre este tema y le acercamos herramientas para poner en práctica.
Una de las más grandes necesidades del mundo moderno es la motivación. Pero esto, ¿qué es exactamente? La palabra está compuesta por dos conceptos: motivo y acción. De aquí podemos deducir que la motivación es la razón por la cual actuamos de una manera determinada.
Algunos autores conciben la motivación como una fuerza o conjunto de fuerzas que “actúan sobre una persona o en su interior y provocan que se comporte de una forma específica, encaminada hacia una meta”. (Hellriegel y Slocum). Otros autores la definen como un proceso, ya que la motivación no es un fenómeno directamente observable e inferible a partir de conductas específicas que apuntan a satisfacer una necesidad.
Kinicki y Kreitner (2003) definen a la motivación como “procesos psicológicos que producen el despertar, dirección y persistencia de acciones voluntarias y orientadas a objetivos”. En el mundo laboral, esa conducta, además de buscar satisfacer las necesidades e impulsos del individuo, intenta alcanzar los objetivos de la organización: el empleado motivado se siente realizado, pero además debe ser funcional a los objetivos definidos por la organización.
La motivación se alimenta de diferentes elementos, algunos positivos, como el cierre exitoso de un negocio, el nacimiento de un hijo, etc. y otros negativos o límite, como fechas de cierre, un replanteo de estrategia ante el fracaso de la que estábamos llevando adelante, etc.
Cuando decimos que una persona está motivada, hacemos referencia a que hace todo lo posible para lograr sus objetivos, que implementa estrategias de mejora de su performance. Pero esto no es siempre así. ¿Por qué? Porque un trabajador motivado no es necesariamente un trabajador productivo. En la asociación de esos dos conceptos intervienen otros elementos como son la capacitación, la claridad en los roles de cada empleado, la disponibilidad de recursos y la identificación del trabajador con la organización. Por otra parte, mientras que la satisfacción es una consecuencia de lo ocurrido, la motivación es el resultado de las expectativas por lo que vendrá.
Por lo tanto, lo único que se puede afirmar es que se influyen mutuamente: La motivación puede generar alto desempeño, que a su vez puede conducir a recompensas internas y del contexto que generan satisfacción que, a su vez, genera nuevas motivaciones para el desempeño futuro.
Aquí es válido el concepto, sobre el cual volveremos, de Reconocimiento y Recompensa: hacer que el empleado sienta que su buen desempeño es advertido y en consecuencia es premiado (y no simplemente en forma económica).
¿Qué determina la motivación?
Los estudiosos de la motivación, dividen en dos los factores de motivación: por un lado los externos –aquellos que provienen del contexto del individuo– y por el otro los internos, es decir, aquellos que pone en práctica el individuo de manera personal. Estos factores internos y externos se encuentran en permanente interacción y se influyen mutuamente.
Lo que se conoce como “automotivación”, es aquella que surge del interior de la persona. Automotivarse implica un esfuerzo, una práctica, aunque también hay muchas personas que les sale “naturalmente”. El caso típico es el de los deportistas, que tiene la facilidad de encontrar la manera de avanzar y revertir casos adversos, encontrando siempre un motivo para hacerlo.
En la automotivación entran en juego:
La autoestima: la autovaloración positiva produce más energía.
La autoconfianza: seguridad en sí mismo.
La autogestión: el poder de hacer las cosas sin supervisión. Libertad.
La autosugestión: emplear el hemisferio derecho del cerebro para estimular las emociones positivas, con imágenes y confesiones positivas.
La autorrealización: llevar a cabo las cosas para cumplir nuestra misión en la vida.
La motivación y el trabajo
Si bien la capacidad de automotivarse es muy importante dentro del campo laboral, lo cierto es que en este terreno entran en juego otros aspectos relacionados con la motivación externa que afectan directa e indirectamente al comportamiento de los trabajadores.
Inicialmente se consideró que la motivación en el trabajo estaba dada sólo por el salario, por lo que éste debía incrementarse en los casos de mayor y/o mejor desempeño del trabajador. Sin embargo, este concepto ha sido reformulado en varias ocasiones y en la actualidad se considera que hay otros factores igual de importantes como el reconocimiento, la estabilidad, el aprendizaje, la autonomía y el sentimiento de pertenencia, entre otros.
En este sentido, el rol de los directivos y responsables de sectores es fundamental, puesto que son quienes tienen la posibilidad de disparar los sentimientos que motivarán a sus colaboradores y profesionales a cargo. Hay diversas cosas que los responsables pueden hacer para fomentar la motivación de los empleados de su establecimiento de salud:
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Hacer interesante el trabajo: Es muy común que nos encontremos frente a personas que al ejecutar constantemente la misma operación, desemboquen rápidamente en la apatía. Esto debemos evitarlo. Para ello, analice cada uno de los cargos y hágase la siguiente pregunta: "¿Es posible enriquecer las actividades de cada empelado para hacerlas más interesantes?".
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Relacionar las recompensas con el rendimiento: Los directivos suelen ser reacios a relacionar las recompensas con el rendimiento, ya sea porque es mucho más fácil acordar a todos un mismo aumento de sueldo o porque los convenios sindicales estipulan que a igual trabajo debe pagarse igual salario. Sin embargo, aún en estos casos, suele haber recompensas aparte del sueldo que pueden ser vinculadas con el rendimiento. Éstas podrían incluir la asignación de tareas preferidas o algún tipo de reconocimiento formal. Lo importante al elegir la recompensa es tener en cuenta qué cosas valora el empleado.
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Promover un buen trato entre el personal: Es de suma importancia que los trabajadores sean bien tratados por sus superiores y sus pares. Es responsabilidad de los directivos que el clima laboral sea cordial y ameno.
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Alentar la participación y la colaboración: Hacer partícipes a los empleados tiene un beneficio motivacional muy alto, ya que de esta forma se muestra el valor de su trabajo y de su creatividad dentro de la institución.
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Fomentar el feedback: La falta de retroalimentación suele generar frustración en los empleados. Siempre es preferible un comentario negativo respecto a un rendimiento o resultado que el silencio. Comunicarse mejora las conductas.
Estos puntos se deben analizar y llevar delante de acuerdo a nuestros objetivos. Estas y cualquier otra estrategia que creamos conveniente poner en práctica, tendrá buenos resultados en la medida en que se implemente un plan de motivación congruente con las necesidades y los objetivos de cada individuo y de la institución.
Desde aquí le proponemos que nos acerque sus propuestas para lograr un liderazgo eficiente dentro de una empresa de salud.
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